
Ayer tarde en la noche, me encontré con la noticia de la muerte del controversial artista Thomas Kinkade, dueño del imperio de un producto artístico con extrema popularidad. A la venta primordialmente en las Galerías de los centros comerciales-Malls.
El extenso escrito, explica mucho, pero no aclara las obvias y principales dudas sobre el método de su famosa y bastísima producción. Las muy fidedignas copias de originales del artista, más parecen; fotografías impresas en tela de manipulada textura industrial, con quizás alguna ‘caricia’ de brocha ‘humana’ para no faltar a su denominación de ‘original’. Me imagino que, más se sabrá sobre el tema.
En realidad, no era mi intención inicial incluir a Kinkade en esta idea que ya venia preparando desde el recibo de dos correos diferentes, de dos amigos, vía digital, sobre el tema de copias de arte. Simple coincidencia.