...y El cuento de la buena pipa / No.3
Mi nota final de René Magritte, Marcel Duchamp..., está lista a salir publicada aquí en mi blog, simultáneamente con el anuncio oficial de la publicación de la próxima ARS Atelier City Magazine / Invierno.
Desde hace dos años, cuando empecé este; mi blog-portafolio, gracias al impulso de nuestra visionaria Zoé Valdés; entendí que esto ‘no iba’ a lo de 'estampitas' a pulso y...asunto resuelto.
Y es porque sigo aterrado con esos textos que se acercan a lo extenso, que quiero, con esta nota de hoy, enmendar la ‘escueta’ referencia dada sobre mi primera profesora de arte, María de la Paz Pérez Vílchez. Ferviente defensora del arte moderno (chiquita, negrita y cúrvasea como la Coca-Cola), graduada de la Escuela San Alejandro, y exalumna del Maestro Escultor cienfueguero (nacido en Palmira), Mateo Torriente Bécquer, 1910-1966. A ella le agradezco su propicia guía inicial.
La vida, y sobre todo la trágica muerte (suicidio), de Mateo Torriente, se funden en un misterio casi mítico. Uno de los grandes de la Vanguardia artística del arte cubano. Autor de la pieza escultórica que conforma el balcón de la entrada principal del Museo de Bellas Artes de La Habana.
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Friday, February 17, 2012
Saturday, January 14, 2012
René Magritte, Marcel Duchamp ...click!
...y El cuento de la buena pipa / No.2

Sucedió que mi interés por la pintura Metafísica de Giorgio De Chirico, el Surrealismo y el movimiento Dadaísta, discrepaba con la intención original de mi profesora de arte al recomendarme visitar la biblioteca. Entender el Cubismo y el Abstraccionismo, según ella (y con razón), me servirían de base fundamental en los asuntos formales del arte moderno.
Pero curiosamente en las décadas 60-70 surge y se desarrolla el movimiento Pop con Andy Warhol como mascarón de proa. Movimiento que asumió una especie de crítica al sistema consumista del capitalismo, pero proponiendo a su vez, la elevación del lenguaje visual comercial, de este, a las esferas del “gran arte”.
Mi coqueteo con el Pop Art, se reflejó en mi producción artística de principio de los 70; que fue, más; una pose de nostalgia al mundo capitalista del ayer cubano, que la simple adopción de lo que “estaba en boga”. Con un lenguaje visual, muy cercano al de las tiras cómicas, y sus colores generalmente estridentes, trabajé personajes y temas trágicos; El poeta Placido, El bautizo del último indo-cubano, Amar a Emilia, Niño de papel, etc.
En el mundo de las artes visuales de esta época, surgieron múltiples manifestaciones de arte alternativo, arte efímero, instalaciones, arte de participación colectiva, etc., todos deudores del pionero, movimiento DaDa. Resurgiendo con el confuso Arte Conceptual en los 90 hasta hoy día. Confuso por lo exclusivo e inclusivo del “concepto” en su esencia.
En un final yo, por mi parte veo que la respuesta a este conflicto quedó ya resuelta desde su origen, con Magritte y Duchamp. Cuando Magritte pinta la imagen de una pipa en un cuadro, y afirma “esto no es una pipa”, le hace el contrapunto perfecto a la proposición de Duchamp, al exhibir un urinario de procedencia industrial, convertido en su obra de arte al plasmarle su firma de artista. En concepto Duchamp con su acción, proponía un suicidio del Arte, por ser un producto burgués, con artista incluido. La representación pictórica de una pipa, de seguro; no es la pipa. La pipa es un “objeto” que le debe su identificable forma a su intrínseca función ergonómica. Si hubo aquí batalla; Magritte sigue ganando.

Sucedió que mi interés por la pintura Metafísica de Giorgio De Chirico, el Surrealismo y el movimiento Dadaísta, discrepaba con la intención original de mi profesora de arte al recomendarme visitar la biblioteca. Entender el Cubismo y el Abstraccionismo, según ella (y con razón), me servirían de base fundamental en los asuntos formales del arte moderno.
Pero curiosamente en las décadas 60-70 surge y se desarrolla el movimiento Pop con Andy Warhol como mascarón de proa. Movimiento que asumió una especie de crítica al sistema consumista del capitalismo, pero proponiendo a su vez, la elevación del lenguaje visual comercial, de este, a las esferas del “gran arte”.
Mi coqueteo con el Pop Art, se reflejó en mi producción artística de principio de los 70; que fue, más; una pose de nostalgia al mundo capitalista del ayer cubano, que la simple adopción de lo que “estaba en boga”. Con un lenguaje visual, muy cercano al de las tiras cómicas, y sus colores generalmente estridentes, trabajé personajes y temas trágicos; El poeta Placido, El bautizo del último indo-cubano, Amar a Emilia, Niño de papel, etc.
En el mundo de las artes visuales de esta época, surgieron múltiples manifestaciones de arte alternativo, arte efímero, instalaciones, arte de participación colectiva, etc., todos deudores del pionero, movimiento DaDa. Resurgiendo con el confuso Arte Conceptual en los 90 hasta hoy día. Confuso por lo exclusivo e inclusivo del “concepto” en su esencia.
En un final yo, por mi parte veo que la respuesta a este conflicto quedó ya resuelta desde su origen, con Magritte y Duchamp. Cuando Magritte pinta la imagen de una pipa en un cuadro, y afirma “esto no es una pipa”, le hace el contrapunto perfecto a la proposición de Duchamp, al exhibir un urinario de procedencia industrial, convertido en su obra de arte al plasmarle su firma de artista. En concepto Duchamp con su acción, proponía un suicidio del Arte, por ser un producto burgués, con artista incluido. La representación pictórica de una pipa, de seguro; no es la pipa. La pipa es un “objeto” que le debe su identificable forma a su intrínseca función ergonómica. Si hubo aquí batalla; Magritte sigue ganando.
Saturday, January 7, 2012
René Magritte, Marcel Duchamp ...
...y El cuento de la buena pipa / No.1

Alrededor de los 12 años, mi primer artista de Culto fue Giorgio De Chirico. Obsesivamente, en cuanto fin de semana me fue posible me iba a la principal biblioteca de la ciudad de Cienfuegos a manosear un enorme libro sobre su arte, de esos que en inglés llaman Coffetable books. De Chirico, fue señalado por Andre Bretón, como uno de los padres del surrealismo; decían los textos a su vez ilustrados con imágenes de obras de arte de famosos surrealistas. Ampliando así mi fascinación hacia dos de los grandes pioneros del surrealismo; René Magritte y Salvador Dalí, en ese orden.
Lo de visitar la biblioteca fue un consejo de mi primera profesora de arte, María de la Paz, en el Taller de Artes Plásticas de la Secundaria Básica de Palmira. La obsesión de dejar un sin fin de huellas dactilares en el artefacto en cuestión, fue cosa mía. Los sueños, el tiempo, lo oculto imaginado, etc., hacían de este arte un arte psíquico; arte-coco. Fascinación mi cielo.
Ya para mi ingreso a la Escuela Provincial de Artes en Cienfuegos, después de dos años, Magritte, ganaba la batalla; junto al incomprendido (por muchos) movimiento DaDa.
En mi apreciación; el surrealismo de Dalí, fue como un hervor de la idea. Y Magritte, nos presentaba la idea helada, envuelta en una quietud-inquietante. Algo así más o menos. Al movimiento DaDa lo entendí como un arte-político, un arte para atacar la moral, la religión, las instituciones establecidas, incluyendo la familia, la patria, etc., y en esencia un arte en contra del concepto arte Per se, supuestamente impuesto por la burguesía imperante acusada de ser responsable por las absurdas guerras.
Mucho más adelante llegué a entender el fenómeno DaDa, como una salpicadura, dejada al campo del arte por alguna de esas cavilaciones utópicas de finales del siglo XIX, tan recientes para aquel entonces. ¡A bajo la burguesía! ¿Y entonces; viva la Paz? No resultó ser tan simple. El rotundo fracaso del experimento con la filosofía Marxista, aplicada a los sistemas comunistas lo deja demostrado (recordar caída del Muro de Berlín), pero no resuelto. Digo no resuelto, primordialmente porque mi simpatía para con el movimiento DaDa, irónicamente se estaba desarrollando (al dedillo), bajo un sistema muy al estilo Orwell-1984; con dos “hermanos mayores”, para males mayores, valga la redundancia. Por lo que hoy día, creo que nuestras imperfectas democracias, siguen siendo más prometedoras, que cualquier anuncio de revolución alguna como solución absoluta. Y porque a pesar de lo ya demostrado, aparentemente nos estamos dirigiendo hacia una maraña indescifrable.

Alrededor de los 12 años, mi primer artista de Culto fue Giorgio De Chirico. Obsesivamente, en cuanto fin de semana me fue posible me iba a la principal biblioteca de la ciudad de Cienfuegos a manosear un enorme libro sobre su arte, de esos que en inglés llaman Coffetable books. De Chirico, fue señalado por Andre Bretón, como uno de los padres del surrealismo; decían los textos a su vez ilustrados con imágenes de obras de arte de famosos surrealistas. Ampliando así mi fascinación hacia dos de los grandes pioneros del surrealismo; René Magritte y Salvador Dalí, en ese orden.
Lo de visitar la biblioteca fue un consejo de mi primera profesora de arte, María de la Paz, en el Taller de Artes Plásticas de la Secundaria Básica de Palmira. La obsesión de dejar un sin fin de huellas dactilares en el artefacto en cuestión, fue cosa mía. Los sueños, el tiempo, lo oculto imaginado, etc., hacían de este arte un arte psíquico; arte-coco. Fascinación mi cielo.
Ya para mi ingreso a la Escuela Provincial de Artes en Cienfuegos, después de dos años, Magritte, ganaba la batalla; junto al incomprendido (por muchos) movimiento DaDa.
En mi apreciación; el surrealismo de Dalí, fue como un hervor de la idea. Y Magritte, nos presentaba la idea helada, envuelta en una quietud-inquietante. Algo así más o menos. Al movimiento DaDa lo entendí como un arte-político, un arte para atacar la moral, la religión, las instituciones establecidas, incluyendo la familia, la patria, etc., y en esencia un arte en contra del concepto arte Per se, supuestamente impuesto por la burguesía imperante acusada de ser responsable por las absurdas guerras.
Mucho más adelante llegué a entender el fenómeno DaDa, como una salpicadura, dejada al campo del arte por alguna de esas cavilaciones utópicas de finales del siglo XIX, tan recientes para aquel entonces. ¡A bajo la burguesía! ¿Y entonces; viva la Paz? No resultó ser tan simple. El rotundo fracaso del experimento con la filosofía Marxista, aplicada a los sistemas comunistas lo deja demostrado (recordar caída del Muro de Berlín), pero no resuelto. Digo no resuelto, primordialmente porque mi simpatía para con el movimiento DaDa, irónicamente se estaba desarrollando (al dedillo), bajo un sistema muy al estilo Orwell-1984; con dos “hermanos mayores”, para males mayores, valga la redundancia. Por lo que hoy día, creo que nuestras imperfectas democracias, siguen siendo más prometedoras, que cualquier anuncio de revolución alguna como solución absoluta. Y porque a pesar de lo ya demostrado, aparentemente nos estamos dirigiendo hacia una maraña indescifrable.
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