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Sunday, May 1, 2011

Testimonio de presencia No.4


En mi Hablando Bloguerias No.40 (julio-15-2010) comenté sobre la palabra Dilogía*. Y acusaba a la dichosa palabrita de poner nombre al preámbulo de mi encuentro con la obra de M.C. Escher. Hablé sobre mis primeros estudios de arte, iniciados en 1966; internado y bajo disciplina militar en el antiguo colegio de Jesuitas de la ciudad de Cienfuegos, Cuba. Y que a razón del estilo de cabeza rapada, a lo militar, se transformó mi sombra drásticamente; y por caprichos de la “inspiración artística” terminé creándome una especie de logo de mi cabeza rematada por el cuello de la camisa del uniforme.
Finalmente decía que con el tiempo la cabeza devino en pez, y el “pez–cabeza” en una regordeta figura-como salida de un cuadro de Léger.
Encabezando mi post de hoy muestro la foto testimonio del asunto en cuestión y “logo” al final.
Esta foto es de 1968, ya como estudiante en la Escuela Nacional de Arte-Cubanacán en La Habana, también con disciplina militar.
Abandonar el seno familiar, a los quince años, fue mi primera decisión de prematuro adulto. De haberme quedado en casa hubiera seguido bajo la abominable vigilancia del más temido CDR de mi pueblo, y con la amenaza del Servicio Militar Obligatorio a la vuelta de la esquina.
Se sabía ya para ese entonces que a los estudiantes de arte no los obligaban ir a la zafra a cortar caña; como lo hacían fundamentalmente con los del SMO-Servicio Militar Obligatorio.
Cuatro años de cabeza rapada que salvaron mis manos para el arte. Cuatro años de "Escuelas al campo", no cortando caña pero sí, regogiendo frutas "prohibidas" (al pueblo cubano) del Paraíso rojo…y en pleno pecado.



*Dilogía: "…figura de repetición basada en la ambigüedad o doble sentido por el uso de términos homónimos o polisémicos, y consistente en el uso de la misma palabra o expresión con un doble sentido dentro de un mismo enunciado…”

(tomado de La Llave del Mundo, miércoles 30 de diciembre de 2009)




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